La posibilidad de tener un hijo, conversar al respecto con Héctor, escuchar a la princesita de ojos celestes decir
“En un tiempo más tú vas a estar así” señalándome a una futura mamita con una enorme barriga, llena de vida.
Para mí, el tema, no es fácil.
Cada embarazo es distinto uno del otro, cada experiencia es única.
Lo se y lo tengo claro, pero hay que estar en el “pellejo” para comprender lo que uno, como mamá, siente.
Ayer mientras almorzaba llegó Elbita, una amiga de la oficina, y entró con cara de espanto al comedor.
Lo primero que hice fue preguntarle
Qué te pasó?
Anita - me dijo –
pasó algo terrible!
… me emocioné y se me llenaron los ojos de lágrimas…
Elbita, estás embarazada?Noooooooooo!!! Si fuera eso habría entrado llorando.
La verdad es que para nosotras el tema de la maternidad no es cualquier cosa, no es algo liviano, como “echarle pa’elante nomás”.
Me alegro un montón cuando se que alguna de mis amigas está embarazada, pero verme yo en la situación es distinto.
… estoy más tiritona…
Bueno, vamos de a poquito.
Ya fui al médico.
Gracias a Dios encontré al doctor Jorge Neira (UC), con quien tuve a mi preciosa Coté – embarazo complicado que terminó con un milagro, porque estuvimos a punto de morir ambas en el parto – lo que me da la tranquilidad que necesito en estos momentos para comenzar a prepararme.
A veces uno planifica mucho las cosas, se organiza demasiado y hace planes a futuro como si tuviera la vida comprada, PEEERO… solo Dios sabe lo que pasará el día de mañana.
En estos días comenzaré a tomar vitaminas.
Que neeeeeerrrrrrvios!!!!
Etiquetas: mamá, matrimonio, mujer, vida